Dentro de mi familia, en mi ciudad, en mi estado, en mi país e incluso en gran parte del mundo, la identidad sexual o de género más allá de lo heterosexual y lo binario de nacimiento, han generado alteraciones y movimientos dentro de las sociedades.
"El término LGBTIQ+ está formado por las siglas de las palabras lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual y queer. Al final se suele añadir el símbolo + para incluir todos los colectivos que no están representados en las siglas anteriores. Estas siglas han evolucionado a lo largo de los años. Si bien al principio eran solo LGB, en los últimos años se han incorporado nuevos conceptos para hacer referencia a otras identidades de género y orientación sexual." (Vila, 2019).
Nos preguntamos ¿Por qué las identidades sexuales y de género más allá de la "heternonorma", reciben mayormente respuestas agresivas, discriminatorias o excluyentes?
En el libro "Derechos humanos, amor y sexualidad desde la perspectiva de género", Fonseca comparte acerca de la "dispersión de las sexualidades" donde "la homosexualidad, bisexualidad, lesbianismo, heterosexualidad, travestismo, transexualidad y transgenerismo, son algunas manifestaciones de este proceso. La dispersión de las sexualidades choca con las concepciones tradicionales del género y las regulaciones sociales, morales y políticas, dando lugar a conflictos entorno a lo que se considera normal y anormal en ámbitos de la sexualidad." (Fonseca, 2013, p. 16).
Pero la discriminación, incomprensión y agresión se intensifican al hablar de género y transexualidad.
Fonseca habla acerca de los roles sociales que se asignan a personas nacidas con cuerpos masculinos o con cuerpos femeninos y cómo están determinados por constructos sociales y como aquello que conocemos como hombre y como mujer no son realidades naturales, sino culturalmente construidas.
"La mentalidad discriminadora no solo busca aislar o marginar a quien considera diferente, sino que puede llegar al deseo de aniquilamiento, en la medida en que lo distinto parece representar una amenaza para sus propios valores y creencias." (Fonseca, 2019, p. 19).
En el informe de crímenes
de odio por homofobia de Notiese, "Salud, sexualidad, sida, 2011", se reporta
que entre enero del 1995 y junio de 2009, en México se registraron 705 crímenes
de odio por homofobia, de los cuales 605 asesinatos se cometieron en contra de
hombres, 22 en contra de mujeres y otros 78 contra personas transgénero o
transexuales. Sin embargo, por la dificultad de mostrar las cifras exactas, se
calcula que la cifra asciende a 2,051 personas asesinadas por tener una
preferencia sexual distinta a la heterosexual.
Sin embargo, el daño no termina ahí. Las agresiones de menor grado como burlas, exclusión e invalidación por parte de la sociedad de manera continua, ha llevado a más de un 65% de la población transexual y un 48% de la población LGB (lesbianas, gays y bisexuales) a ideaciones e intentos suicidas según la ENDOSIG (Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género) en su estudio realizado nacionalmente en 2018.
Alisa Winton y Ricardo Hernández Forcada, en su
libro de "Diversidad sexual, discriminación y violencia", comparten como antes
del año 1993, los términos de
sexualidad o diversidad sexual no estaban presentes en ningún instrumento
internacional de derechos humanos, excepto en la Convención de los Derechos del
Niño, y como las lesbianas de los movimientos feministas fueron quienes
abrieron el debate sobre los derechos sexuales de personas no heternormadas o
personas sexualmente diversas. A penas en el año 1990 se logró que la Organización
Mundial de la Salud excluyera a la homosexualidad de la Clasificación
Internacional de Enfermedades, más aun hoy, varios países de las Naciones
Unidas penalizan las prácticas homosexuales con leyes contra la sodomía.
"Hasta
la década de los noventa se visibilizaron en la región grupos y personas en las
principales ciudades latinoamericanas, interesados en el debate sobre los
derechos sexuales. Además se impuso la designación de lesbiana, bisexual y gay,
se abandonó la categoría homosexual, aparecieron categorías relacionadas con la
diversidad sexo-genérica y se empezó a hablar de travestis, transexuales e
intersexuales." (Hernández y Winton, 2018, p. 14). Gracias a estos grupos, se
establecieron las primeras organizaciones autónomas “trans” priorizando el
poner un fin a la violencia transfóbica, el abuso policial, el tratamiento y la
prevención del VIH/SIDA y las leyes de identidad de género.
En el año 2001 se integra la cláusula de "No discriminación" en el artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y es hasta el 2001 que se especifica la "no discriminación por preferencias sexuales" en estas cláusulas.
Más
aun con todas las leyes que ya se han instituido, la discriminación y violencia
hacia las personas dentro de la comunidad LGBT+ continua con agresiones
físicas, sexuales, hostigamiento, invalidación, exclusión e incluso llegando a
radicales por crímenes de odio teniendo un enfoque enfático hacia las personas
transexuales o transgénero.
Es
por eso que, hoy en día, las manifestaciones en pro de la visibilidad y reclamo
por justicia y respeto hacia las y los miembros de la comunidad continúan
realizándose de mil maneras; marchas, arte, literatura, películas, redes
sociales y todo un mes que está destinado a recordar que existimos, informar
acerca de lo que somos y lo que exigimos, y conmemorar a todas las personas de
la comunidad que han dado su vida por la libertad de las y los demás
conformantes del LGBTIQ+.
Y
es gracias a estas manifestaciones (y por supuesto, a todas las personas que
dentro y fuera de la comunidad LGBT+ que han luchado por los derechos y la
libertad de las y los integrantes) que hoy existe el progreso que existe.
Más
aún existe la discriminación, agresión y abusos en general hacia las personas
fuera de la heteronorma.
La
solución a esta problemática, sin lugar a dudas, tiene una relevancia
exponencial ya que las personas dentro de la comunidad LGBT+ abarcan entre un 6%
y un 10% aproximado de la población total en el planeta (sin considerar a todas
las personas que no han “salido del closet” por inseguridad u otras), alrededor
de todas las culturas, todas las sociedades, desde las más progresistas hasta
las que lo penalizan con cárcel o inclusive la muerte.
Como
el problema abarca tantos distintos escenarios y tantos de ellos en los que las
acciones que hoy sugeriré no tienen alcance de influencia, propongo enfocar la
atención a un impacto con las personas cercanas tales como la familia, amigas y
amigos o comunidad. Esta propuesta se basa en llevar a cabo una manifestación
diaria, en medios seguros, con la gente en la que confiar y contar.
Siendo
parte o no de la comunidad LGBT+, el discurso, reflexión, visibilidad y
recordatorio de que la orientación o identidad sexual y/o de género, no es una
amenaza para nadie, pero que la amenaza sí es la sociedad que castiga y reprime
una expresión más de lo humano, es indispensable como práctica diaria.
Así
que mi propuesta va hacia la invitación a llevar a cabo una manifestación a
través del arte, la escritura, el habla, la reflexión, el diálogo o cualquier
otro medio de manifestación diariamente, en medios seguros, con la gente en la
que confiar y contar. Abrir el diálogo, hablar y seguir recordando una y otra
vez que las personas que conforman al LGBTIQ+ merecen libertad y seguridad,
merecen respeto, merecen oportunidades y merecen amor.
En
definitiva, esta solución no es a corto plazo pues lleva ya años de lucha y de
manifestación esta propuesta, más Roma no se creó de la noche a la mañana, ni
tampoco este movimiento ni nada en realidad. Es por eso que hoy y mañana y por
el resto del tiempo que sea necesario, una manifestación diaria será como un
ladrillo más en la construcción por un futuro más incluyente, menos heteronormado
y más libre para todas, todos y todes.
Esa es mi propuesta. Una manifestación diaria en pro de la visibilidad por la comunidad LGBTIQ+.
RERENCIAS:
Sánchez S. (2021). El futuro es sin género. GDP Editores
S.A.S. https://elibro.net/es/ereader/ula/174931
Saiz C. (2018). Pensamiento crítico y eficacia.
Pirámide. https://elibro.net/es/ereader/ula/123094
Vila L. (2019). ¿Qué significan las siglas LGBTIQ+? La vanguardia.
https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20190627/463124839887/lgbtiq-definiciones.html
Hernández R. Winton A. (2018). Diversidad sexual, discriminación y
violencia. CNDH México. http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/07_diversidad.pdf
Fonseca C. (2013). Derechos humanos, amor y sexualidad desde la
perspectiva de género. Miguel Ángel Porrua. https://elibro.net/es/ereader/ula/38651
Sánchez S. (2012). Miradas sobre la diversidad. Plaza y
Valdés. https://elibro.net/es/ereader/ula/39011
Gómez J. (2013). Psicología
de la sexualidad. Alianza Editorial. https://elibro.net/es/ereader/ula/45454
Flores J. (2007). La
diversidad sexual y los retos de la igualdad y la inclusión. Colección
Estudios.
ACNUR (2014). La
protección internacional a las personas LGBTI. Distribución general.




