Sunday, 9 May 2021

INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LAS RELACIONES FAMILIARES

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos los seres humanos para reconocer nuestras emociones y las de los y las demás y poder controlar nuestras acciones a partir de esa conciencia.

La inteligencia emocional no es innata, por lo tanto es una habilidad que tiene que aprenderse y desarrollarse, practicarse. Pues las emociones sí son innatas pero el poder controlar cómo las expresamos es de lo que estamos hablando.

“Cuando digo controlar las emociones, quiero decir las emociones realmente estresantes e incapacitantes. Sentir emociones es lo que hace a nuestra vida rica.” (Daniel Goleman, 1995).


¿Por qué querríamos gestionar nuestras emociones?

O quizás la pregunta correcta sea ¿Para qué? ¿Con qué objetivo?

Creo que poner una intención clara a las metas sirve como motivación y comprender el porque a la atención del desarrollo de nuestra inteligencia emocional es una forma efectiva de direccionar la energía a ese objetivo.


La familia es un constructo social que se encarga de la contención y la crianza de un ser humano, muchas veces desde el nacimiento, otras veces desde la infancia. Lo que prevalece es el compromiso de la contención para ese infante, lo cual incluye a la inteligencia emocional como parte del proceso.

"Las personas más cercanas a los niños, servirán de modelo a seguir, transmitiendo de modo inconsciente, las maneras de expresar las emociones, las maneras de hablar sobre ellas, las maneras de pensar sobre ellas y de actuar ante ellas.” (Educa-aprende, 2014)

Por eso es importante volver conscientes a nuestras emociones, para poder cambiar patrones y darles una dirección más sana a la hora de relacionarnos, ya sea con nosotras y nosotros mismos, o con las demás personas y en este caso, refiriéndonos específicamente a los y las integrantes de nuestra familia.


En este blog buscaré exponer una propuesta para el desarrollo de la inteligencia emocional y habilidades sociales con el propósito de dar herramientas para una comunicación más sana en las relaciones sociales, más específicamente, en las relaciones familiares. Ya que es en la familia donde la inteligencia emocional comienza su desarrollo y tiene su primer impacto el cual, acompañará al infante por el resto de su vida y su desarrollo psicoemocional.

 En mi familia el concepto de inteligencia emocional no es nuevo, ya que mi madre es psicóloga Gestalt especializada en la crianza y el desarrollo emocional de los infantes (claro que eso incluye el trabajo con las mamás y los papás), mas aún así, nuestra comunicación a lo largo de los años, ha tenido muchas dificultades y golpes bajos debido a la falta de empatía que se cruza entre nuestras relaciones. Sabemos que todos los integrantes de la familia tenemos responsabilidades, sueños y también dificultades diarias, pero a la hora de comunicarnos, nos olvidamos de nuestro propio estado emocional e ignoramos el del otro percibiendo cada movimiento como un acto de agresión y algo personal. La tensión se apodera de la relación y los problemas crecen, la transmisión de ideas comienza a ser agresiva aún sin la intención de serlo... Y todo esto tan solo por no tener una comprensión de nuestras propias emociones y nuestra falta de empatía.

La empatía es un punto crucial en la comunicación no violenta y esta también es una habilidad que se aprende y se practica en el día a día. Significa que no es innata, por lo que requiere de más atención y esfuerzo.

"La empatía y el comportamiento social hay que enseñarlos, practicarlos y reforzarlos desde la niñez. Y eso supone trabajar los valores que expresan ese movimiento interno que suscitó el comprender y sintonizar con la otra persona, si no, la empatía es algo pobre.” (Juani Mesa, 2017).

Daniel Goleman hace todo un estudio a profundidad acerca de la empatía, en la que la divide en dos elementos principales: La conciencia social (lo que sentimos sobre los otros) y la aptitud social (lo que hacemos por los demás).

Y después la divide en 4 específicas competencias:

  1. La comprensión de los demás (la escucha y atención, la sensibilidad, el apoyo a los demás).
  2. Desarrollo de los demás (reconocer el éxito y las cualidades ajenas, retroalimentación constructiva al entorno).
  3. Orientación al servicio (entendimiento y observación del entorno).
  4. Comprensión social (conocer el contexto y tener un sentido de reflexión claro y culto).

La comunicación no violenta, o comunicación asertiva es una de las claves para el éxito en las relaciones sociales, y en este caso específicamente, para las relaciones intrafamiliares.

Algo que pasa mucho y uno de los factores por los que las discusiones se vuelven hábito dentro de las familias, es precisamente la falta de comunicación asertiva ¿Sabemos lo que queremos comunicar? A veces sí, pero lo hacemos de las formas incorrectas hiriendo por accidente a las personas con las que vivimos. O a veces ni siquiera sabemos lo que queremos comunicar porque no estamos en contacto con nuestros propios sentimientos.

Marshall B. Rosenberg ha dedicado su vida al estudio de la comunicación no violenta

“Juicios moralistas que implican incorrección o maldad por parte de personas que no actúan en armonía con nuestros valores. Culpa, insultos, humillaciones, etiquetas, criticismo, comparaciones y diagnósticos son formas de juicios. (Los juicios moralistas no deben confundirse con los juicios de valor en cuanto a las cualidades que valoramos). El uso de juicios moralistas está caracterizado por una forma impersonal de expresarse que no requiere revelar lo que sucede dentro de uno. Esta forma de hablar resulta en que nuestra atención se enfoca en clasificar, analizar y determinar niveles de incorrección, en lugar de enfocarse en lo que nosotros y los demás necesitamos y no estamos obteniendo". (Rosenberg, 2006).

Él propone un ejercicio bastante sencillo para comenzar a practicar la comunicación no violenta.

El ejercicio se basa en seguir un procedimiento específico a la hora de transmitirle a la otra persona cuando algo que ellas o ellos hicieron, te lastimó de alguna manera y en lugar de responder con la misma agresión, Marshall nos deja un material muy útil y sensible para estos casos.

Consiste en seguir el código "OSNeP":

  • Observación (ej: "Observo que me gritaste cuando me pediste que recogiera mi ropa del suelo").
  • Sentimiento (ej: "Siento miedo y tristeza de que me grites").
  • Necesidad (ej: "Necesito sentirme segura y que creas en que puedo entender lo que me dices aún sin gritar").
  • Petición (ej: "Te pido por favor que me pidas las cosas con más calma y creyendo en mi capacidad de entendimiento").
Es un ejercicio básico mas, a la hora de llevarlo a cabo resulta más difícil de lo que se creía.

 Aquí dejo el link al video (en inglés pero subtitulado) de una conferencia que dio Rosenberg:


Atrevernos a conectar con nuestras emociones a veces puede ser difícil, tememos a lo que podamos encontrar, tememos el sentirnos malas personas y sobre todo a estar equivocadas o equivocados. Pero el hacerlo es el primer paso para una comunicación más asertiva y por lo tanto, una forma de relacionarnos más sana e inteligente emocionalmente en nuestra familia y entorno.

Estar en conexión con nuestro mundo emocional nos permitirá tener la suficiente capacidad empática como para poder comprender el mundo emocional de otros y así poder comunicarnos desde la comprensión y la calma.

“¿Cómo expresamos nuestros sentimientos ante un conflicto? ¿Qué necesidades originan esas emociones? ¿Qué esperamos de nosotros mismos y de los demás? ¿Cómo se sienten realmente los que nos rodean? A partir de la identificación de las necesidades y mediante técnicas de escucha y expresión, la comunicación no violenta genera entornos de empatía y sinceridad beneficiosos para acercarnos los unos a los otros y convertir nuestras relaciones en aquellas que realmente anhelamos, tanto en casa como en el trabajo.” (Pilar de la Torre, 2018). 



 ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER! Espero que esta información y propuesta le pueda ser útil a muchas familias que estén lidiando con una falta de comunicación asertiva.


REFERENCIAS:

Marshall B. Rosenberg (2006). Comunicación no violenta: Un lenguaje de vida. Gran Aldea Editores.

Pilar de la Torre (2018). Fundamentos y prácticas de comunicación no violenta. Arpa.

Daniel Goleman (1995). La inteligencia emocional. Kairós, S.A.

Ávila, M. (2019). ¿Inteligencia emocional? Su importancia en el desarrollo personal.

Ayuso, M. (2016). La inteligencia emocional en el trabajo.

Bisquerra, A. Rafael. (2007). Educación emocional y bienestar. Barcelona. Editorial Praxis.

Campos, C. (2017). Empatía y habilidades sociales. Educa-aprende. (2014). Inteligencia

emocional en la familia: Educación emocional en la familia.

García, S. (2019). ¿Qué es la inteligencia social y por qué deberían enseñarla en las

escuelas?

Goleman, D. (1995). La Inteligencia Emocional. Buenos Aires, Argentina. Editorial Kairós.

Goleman, D. (2005). Inteligencia emocional en el trabajo. Barcelona, España. Editorial

Kairós.

Jiménez, M. (2019). Qué es la Inteligencia Emocional: Cómo aplicarla en tu entorno

laboral.

Linares, R. (2020). La inteligencia emocional: ¿Se puede desarrollar?

M. Ávila, M. (2019). ¿Inteligencia emocional? Su importancia en el desarrollo personal.

Mayer, J. D., y Salovey, P. (1990). Emotional Intelligence. Imagination, Cognition and

Personality, 9 (3), 185-211

https://www.youtube.com/watch?v=C50SD-SDBKg

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